Enseñanza de calidad: cinco lagunas

1. Objetivos de la enseñanza: prerrogativa del maestro

Si se percibe en términos de aspectos de los estudiantes a los que se supone que debe atender un docente, el objetivo de cualquier proceso de enseñanza puede detectarse en cualquier parte de un continuo. En un extremo del continuo, el objetivo de la enseñanza es altamente estructurado y obligatorio. En el otro extremo, es libre de estructura, donde el poder discrecional del profesor establece los objetivos y es puramente su elección. En la parte obligatoria, estructurada, hay un plan de estudios prescrito, objetivos de aprendizaje explícitos y las consiguientes habilidades cognitivas a desarrollar en los estudiantes por el acto de enseñar. En el lado no estructurado del continuo, se espera que el maestro se ocupe de aquellos aspectos de los estudiantes que no están prescritos en el programa de estudios pero que son indispensables para la asimilación y el dominio efectivos de todas las cosas prescritas en el lado obligatorio estructurado. Se les conoce como aspectos «no cerebrales» de la vida estudiantil. Incluyen la mentalidad de los estudiantes, la motivación para aprender, el esfuerzo, las habilidades para establecer metas, sus hábitos de estudio, la autoeficacia, etc. Si un maestro debe prestar atención a estas dimensiones de la vida estudiantil está sujeto puramente al poder discrecional del maestro. En este sentido, la enseñanza de calidad no es exclusivamente una cuestión de transferencia de conocimientos prescritos en el plan de estudios. Pero está muy relacionado con la voluntad del profesor de explorar áreas no obligatorias en la relación alumno-profesor. En el ámbito de los aspectos no obligatorios de la relación maestro-alumno, la maestra puede ejercer su poder autónomo, ya que nadie puede cuestionar las decisiones que toma aquí. Él / ella es libre de ejercer la inclusión en la enseñanza prestando atención a los aspectos emocionales, sociales y psicológicos del aprendizaje o permanecer totalmente impermeable a estos aspectos «no cerebrales» del aprendizaje de los estudiantes. Pero la amarga verdad es que los aspectos del aprendizaje que no son del cerebro, como la motivación, los hábitos de estudio, la autoeficacia, la resiliencia, etc., tienen un papel crucial en el funcionamiento adecuado de muchos aspectos cognitivos del aprendizaje, como el procesamiento de la información, la atención, la retención, la reproducción o el recuerdo de lo aprendido. material (memoria), habilidades creativas, razonamiento, etc. Los hallazgos de la investigación en curso en diversas ramas de la psicología, la educación, las neurociencias, etc. lo avalan.

2. Evaluación de la enseñanza en la era de la explosión del conocimiento

El éxito real de la enseñanza radica en la voluntad del maestro de prestar atención a los aspectos cognitivos y no cognitivos del cerebro del estudiante y regular la enseñanza en consecuencia. No muchas instituciones educativas tienen las regulaciones sistémicas para evaluar si la enseñanza es inclusiva. Pero todas las instituciones evalúan a los profesionales de la enseñanza en aspectos más objetivos, como terminar los temas en el momento adecuado, las horas de clase que el maestro dedica a los estudiantes, la evaluación oportuna de las tareas, las pruebas de clase realizadas, etc.En muchas instituciones, la evaluación de los maestros por su calidad de enseñanza se limita principalmente a el criterio del porcentaje de alumnos que salen con éxito en el examen. Más allá de eso, las instituciones no indagan en las consultas relacionadas con la calidad de la docencia.

El porcentaje de estudiantes aprobados nunca puede ser un criterio confiable para evaluar la calidad de la enseñanza en esta era de explosión del conocimiento en la que el maestro es una de las innumerables fuentes de conocimiento disponibles. Innumerables recursos como centros de matrícula locales, motores de búsqueda en Internet y cursos gratuitos en línea están al alcance de la población estudiantil. Para un alumno del mundo moderno, el maestro es sólo una figura formal en el proceso de adquisición de conocimientos. En comparación con fuentes digitales gigantes como Internet, el depósito de conocimientos de un profesor es limitado y bastante inferior. Además, la disponibilidad de video conferencias interactivas sobre cualquier tema bajo el cielo socava la necesidad de asistir a aulas reales para aprender. Por tanto, el porcentaje de aprobados no siempre es un producto exclusivo de la enseñanza en el aula y, sin embargo, una prueba de la calidad de la enseñanza.

3. El maestro-maestro de aula es el rey.

Las habilidades sociales que se pueden desarrollar asistiendo a las escuelas durante las primeras etapas es el factor principal que obliga a los padres a enviar a sus pupilos a la escuela. En esta era de la tecnología, la profesión de la enseñanza avanza solo por la relación cara a cara que el ambiente del salón de clases puede ofrecer al estudiante. Por lo tanto, la calidad de la enseñanza en el aula es una cuestión de mantener la calidad de esa relación uno a uno. Nunca se trata de transferir conocimientos, sino de la calidad con la que se transfieren los conocimientos. Esta cualidad es puramente una función de inclusión con la que el profesor trata la vida del alumno. El poder discrecional del maestro determina la calidad real de la enseñanza, ya que no existe ninguna ley que insista en que la enseñanza sea inclusiva. No existe ninguna normativa sistémica que insista en que el docente debe prestar atención a los aspectos sociales, emocionales, psicológicos o morales de la vida estudiantil. El agotamiento de la educación de calidad en cualquier sociedad se debe a la falta de estrategias viables para garantizar la inclusión en la enseñanza. Si la enseñanza se lleva a cabo para transferir conocimientos o para transformar la vida del estudiante es la cuestión crucial.

Ninguna profesión es tan misteriosa como la docencia. Nadie puede evaluar objetivamente lo que hace un profesor dentro del aula. Nadie puede restringir las actividades de un maestro en la clase sugiriendo lo que debe hacer. La calidad del ambiente en el aula es prerrogativa de un maestro calificado. La subjetividad dentro de la cual funciona la relación profesor-alumno es tan precaria que el profesor tiene total libertad para personalizarla. Incluso la evaluación que hacen los estudiantes de los profesores no puede tener un impacto considerable en «cómo un profesor se relaciona con su espacio profesional». No es de extrañar que los educadores y sus intentos de investigación no se ajusten mucho a los criterios de medición y evaluación del proceso de enseñanza por su calidad. Hasta el momento existen pocas herramientas válidas para evaluar la eficacia de la enseñanza. Esta misteriosa aura que rodea al profesor es tan cautivadora y la autonomía del profesor dentro del aula es tan superior que ninguna fuerza exterior puede frenarla. A menudo, las restricciones administrativas o las reglas y regulaciones del sistema no pueden penetrar el enlace desarrollado entre el maestro y sus estudiantes. Porque el maestro es la única autoridad que determina la calidad o autenticidad de la relación interpersonal que es la base de todo el proceso de enseñanza.

4. Dos tipos de enseñanza

La autonomía de los docentes descrita anteriormente a menudo aparece como un bloque insuperable para la implementación efectiva de muchas innovaciones en el ámbito de la enseñanza. Para comprender cómo el poder autónomo del maestro en el aula se convierte en un obstáculo para la calidad de la enseñanza, uno debe darse cuenta de cómo un maestro ejerce su autonomía dentro del aula. En términos generales, solo hay dos tipos de profesores. Primero, hay maestros que atienden solo los requisitos cognitivos de sus estudiantes a través de su materia de enseñanza. Pero hay profesores que atienden tanto a los requisitos cognitivos concretos como a los aspectos no cognitivos de los estudiantes durante el proceso de enseñanza-aprendizaje. El último grupo de profesores entra en aquellas regiones de relación alumno-profesor que no están explícitamente prescritas en el plan de estudios. En el proceso, las cualidades humanas de los profesores se combinan con la experiencia en la materia y el poder autónomo del profesor apunta a la calidad en la enseñanza. La enseñanza se convierte en un acto creativo para dichos profesores en el que se involucran activamente en descubrir y canalizar el potencial de sus estudiantes en la dirección correcta.

5. Compromiso profesional en el mundo comercializado

Atrás quedaron los días en los que el mundo entero tenía asegurada la calidad de la enseñanza como algo arraigado en la disposición del maestro. La preocupación por los aspectos psicológicos de los estudiantes fue algo que surgió espontáneamente del proceso de enseñanza. En aquellos días, nadie se atrevía a comprobar ni se preocupaba por evaluar si el profesor tenía una inclinación holística en sus actitudes hacia los estudiantes. Evaluar a un maestro por esto se consideró tan ridículo como preguntarle a un cirujano si se preocupaba por la vida del paciente que yacía en la mesa de operaciones. Pero en el mundo moderno no es así. Nadie puede negar que, como en cualquier campo, el comercialismo también está afectando a la profesión docente y mantener la calidad de la relación profesor-alumno se está volviendo más difícil que nunca. La erosión de la enseñanza de calidad está corroyendo los sistemas educativos y privándolos de su vitalidad y santidad.

La enseñanza de recuperación puede ser un remedio para las deficiencias que se produjeron durante la transferencia de conocimientos. Pero no puede haber remedio si un docente no se aventura en los factores sociales, emocionales y psicológicos que determinan la asimilación efectiva del conocimiento transferido a la vida de los estudiantes. En la enseñanza unilateral, el conocimiento transferido permanecerá como un miembro extraño sin vida y sin digerir dentro del estudiante. El alumno nunca podrá aplicar los conocimientos adquiridos ni para el mejoramiento de sus facultades ni para su bienestar. La educación de calidad seguirá siendo un sueño lejano y la sociedad sufrirá una escasez de talento. Entonces la solución está en desmitificar la enseñanza. Que haya objetivos y medios claros para evaluar la calidad en la enseñanza. Las verdaderas reformas en educación deben comenzar dentro del aula. Dejemos que las políticas educativas asuman un enfoque a nivel micro en el que cada alumno reciba lo que le corresponde por una educación de calidad.

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